Los mejores años de nuestra vida, el clímax de la decadencia

Todas las semanas tengo en mente escribir este post, pero luego, al final, se me olvida.  Pero después de sufrir ayer una nueva edición de Los mejores años de nuestra vida en TVE, he pensado que ya está bien.

Y eso que lo veo como pasatiempo, dando lugar a la intervención de Risto Mejide en OT y  su destrucción masiva de los fracasitos Triunfitos, mientras navego por la Red. Si TVE pretendía llegar a los espectadores más nostálgicos, he de decirles que Los Mejores Años no es más que un muestrario de seres decrépitos y resacosos de sus tiempos de gloria.

Que sí, que no todo es tan malo en Los mejores años de nuestra vida. Personalmente me gusta la recopilación de anuncios publicitarios de las diferentes épocas, las “pintas” con las que los periodistas daban la cara en los albores de la televisión privada y los datos curiosos con los que aderezan las diferentes décadas. Lástima que la mayor parte de ellas esté cansado de verlas en los zapping de otras cadenas…

Pero lo que realmente me da un poquito de vergüenza ajena es por las actuaciones… No voy a hablar de los ex triunfitos, que bastante tienen con lo que tienen. Hablo de las viejas glorias resucitadas para que actúen en el programa mientras las pantallas gigantes, a modo de espejo deformador,  nos deleitan con las imágenes de su época de esplendor, que en la mayor parte de las ocasiones supera la década.

Y eso sí que resulta cruel a la vista. Tenemos a los que se han peleado con su cirujano plástico y se les ha pasado la hora en la cama de los rayos UVA, que vienen a la tele para que se les clave en el cogote la mirada que tenían hace veinte o treinta años, mientras cantan.

Eso siempre que tengamos suerte y no haya que improvisar un play back, porque a estas edades cantar y mover un poco los pies no se puede coordinar sin peligro de que les dé un patatús. 

También están los que intentan cantar y ay!!! que no les llega la voz para el estribillo o se ponen todos colorados que parece que les va a dar un síncope. Pues nada, se alarga el micrófono y que sea el público quien “arregle” la canción. Otra opción es hacer un dueto con el ex triunfito de turno, que eso da mucho caché.

También existen los que, con los años, también les han pesado los kilos y han tomado una anatomía más parecida la de un ternero: tiernos, pero gorditos.

Y por último están los ubicuos como José el Francés, que igual actúa en los Mejores años, que se marca un Ya no quiero tu querer con los  alumnos de OT a la misma hora y el mismo día… Sin duda, este es un caso de estudio que debería asumir Iker Jiménez y en el que no voy a ahondar. ¡A ver si van a creer que me he fumado algo!

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1 comentario

Archivado bajo Cultura, Televisión

Una respuesta a “Los mejores años de nuestra vida, el clímax de la decadencia

  1. Olga

    Así es como deciden gastarse el dinero de los impuestos de los españoles.
    Y no solo esto sino que se defiende sin alborozo que los contenidos de RTVE tienen copyright.
    Intenta acceder a contenidos que merezcan la pena o en los que estés interesado o descargárlos para verlos y tratarlos a tu gusto; no será posible aunque las imágenes existan gracias a las contribuciónes de los ciudadanos.

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