El Diario de Agustín, cuando el periodismo se transforma en desinformación

Cuando no se encuentra explicación para situaciones reales que ocurren en el mundo, es habitual decir que los medios de comunicación mienten, que no dicen la verdad y que nos tienen desinformados. Aunque parezcan similares, mentir no es lo mismo que no decir la verdad, y desinformar tiene otros matices más maliciosos.

Digo esto a propósito de El Diario de Agustín, un documental que se estrenó estos días en el Documenta Madrid y que trata las diferentes mentiras, manipulaciones y montajes realizados por el diario chileno El Mercurio durante la dictadura de Pinochet con el objetivo de silenciar la sistemática violación de los Derechos Humanos llevada a cabo por el Estado. Han pasado 30 años desde entonces y El Mercurio sigue siendo líder en la prensa nacional de aquel país y lo que es peor, sus actos siguen impunes.

El periodismo y la filosofía están íntimamente unidos por la búsqueda de la verdad.  En los medios de comunicación recae la gran responsabilidad de contar la verdad a la opinión pública, aunque  a veces esto se haga a medias. Cuando un medio cae en la desinformación, estamos ante un grave problema. 

La desinformación, la manipulación y la creación de noticias eran una práctica habitual y consentida llevada a cabo por el diario chileno El Mercurio antes y después de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).   Si bien la historia es de sobra conocida en la región, los realizadores Fernando Villagrán e Ignacio Agüero decidieron un día que ya era de que esta historia fuera conocida mundialmente y quien sabe si convertirse en caso de estudio en las facultades de periodismo.

Así nació El Diario de Agustín, un documental de vista obligada para cualquier periodista, que se acerca muy bien al patético papel de El Mercurio en la realidad chilena de aquellos años con el objetivo de ocultar la violación de Derechos Humanos que se llevaba a cabo por parte del Estado.  La obra parte de una investigación realizada por 6 estudiantes de periodismo cuya tesis indaga en la conducta de este diario para silenciar las violaciones de derechos humanos durante la época.

De forma bastante gráfica (todo queda guardado en las hemerotecas) el documental hace un repaso de todas las noticias falsas que el medio difundió primero para hacer caer el gobierno de Salvador Allende y posteriormente para ocultar los asesinatos de opositores por  la policía secreta de Pinochet.

Especialmente escalofríante resulta el relato de la muerte de una dirigente comunista que el medio disfrazó como “un crimen pasional de una bella joven” o la matanza de 119 miembros del MIR que, junto con un gran ejercicio de propaganda estatal en otros países de la región, convirtió en un exterminio por “luchas internas de poder”…

A pesar de su dramatismo, el filme tiene algunas secuencias divertidas, principalmente en las que aparecen “algunos” de los directivos y periodistas del periódico en la época.

El Diario de Agustín no ha dejado a nadie impasible, salvo a El Mercurio, que también ha silenciado su existencia. Muchos han sido quienes han criticado la actitud de los periodistas de la época, algunos de los cuales, muy pocos, han podido arrepentirse. Yo creo que más que criticar, este documental debe invitar a la reflexión y a que una historia así, no se repita jamás.

Para más información, puedes visitar Las mentiras de El Mercurio.

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