Google todopoderoso

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Desde hace un tiempo, mantengo relaciones con Google y me da la impresión de que no soy la única. A decir verdad, últimamente se ha puesto muy de moda “coquetear” con el buscador Google a fin de conocer sus secretos y, en algunos momentos, desafiarlo. Pero claro, además de ser un megabuscador, Google tiene todo un modelo de negocio detrás que no permite instrusiones así como así…

Hace un tiempo, se me acercó un conocido y me comentó su preocupación porque Google le había baneado. La palabra banear, que el otro día descubrí en una revista que estaba de moda entre los adolescentes, no significa otra cosa que excluir o restringir el acceso a algo. En un foro, supone la restricción de un usuario para hacer comentarios. En el caso de Google es una gran faena.

No voy a hacer una clase magistral sobre la penalización de Google, de la que ya se ha escrito largo y tendido.  Quiero hacer hincapié en las desastrosas consecuencias que puede provocar que una página web y todo su contenido desaparezcan de los resultados de Google.

Muchas son las empresas que invierten en publicidad en Google con el objetivo de que los usuarios puedan encontrar sus anuncios para determinadas búsquedas. Otras muchas empresas, afortunadas ellas,  no necesitan de la publicidad de los enlaces patrocinados para subsistir, puesto que sus páginas aparecen en los primeros lugares de resultados para esas búsquedas y reciben el tráfico (visitas en la web) de forma natural (tráfico orgánico).

Aparecer en los primeros lugares de Google siempre ha sido el ansiado sueño de muchas empresas (teniendo en cuenta el ahorro en publicidad que supone) y alrededor de este mito han aparecido los gurús del posicionamiento web o SEO (Search Engine Optimization). Bajo la premisa de conocer el algoritmo secreto de Google y las características que una web debe cumplir para aparecer en los primeros resultados del buscador, el mercado se ha llenado de  consultores SEO e incluso empresas SEO prometiendo lo imposible y llenando sus bolsillos.

Como decía al principio, Google tiene un modelo de negocio detrás y no le ha gustado mucho que otras empresas se enriquezcan a costa de averiguar su secreto. Es por ello que el buscador ha empezado a utilizar métodos más sofisticados para evitar el fraude o el posicionamiento web artificial y hacer una limpieza de resultados.

En estos tiempos de crisis, desaparecer de los resultados de Google puede ser algo dramático y puede llevar a una empresa a perder todos , parte de sus ingresos de un plumazo.

Afortunadamente, casi todas las empresas poseen un modelo de negocio mixto en el que además de apostar por el posicionamiento orgánico (el cual no siempre es gratis, puesto que muchos invierten en empresas SEO) también invierten en la publicidad de Google… por si las moscas.

Ante todo, una empresa debe ser honesta: consigo misma y con sus posibles clientes. ¿Por qué no pensar en los usuarios en lugar de lo que a Google le gusta?

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