Un periodista cambiará el rumbo de El Salvador

He seguido con cierta emoción e interés los comicios salvadoreños saltándome algunos episodios de la cruenta campaña electoral que ha enfrentado duramente a areneros y a efemelenistas. Aunque he de decir que,  haya campaña de por medio o no, estas dos facciones siempre estarán enfrentadas.

Como decía, he seguido las elecciones con emoción por el gran momento histórico que el triunfo de la ex guerrilla salvadoreña conlleva y por la intrahistoria de Mauricio Funes, ahora presidente, hace unos años enfant terrible de los medios salvadoreños.

Mi año vivido en El Salvador como reportera para La Prensa Gráfica en la Asamblea Legislativa (Congreso de los diputados) allá por el año 2000, pronto me hizo percibir, a pesar de mi ignorancia, importantes signos de inmadurez en aquella emergente democracia.  El hecho de que los debates parlamentarios se lidiaran entre ex combatientes de ambos bandos y que en algunos casos, llegasen a acusaciones personales de matanzas entre los diputados, era algo que para una recién licenciada como yo resultaba aterrador. Sin embargo, era una señal indiscutible de que las heridas de la guerra seguían abiertas y frescas. Y si eso emanaba del congreso, no es difícil imaginar cómo se percibía la situación socialmente.

Bajo el marco del conflicto armado (1981-1992) se explicaba el devenir del país: grandes desigualdades sociales, altos niveles de violencia, extrema pobreza que obligaba a muchos a irse como ilegales a Estados Unidos, situación económica dependiente de las remesas de Estados Unidos…

Hacía falta que algún actor político cambiara eso, “pero el FMLN está demasiado radicalizado”. Esa era la coletilla habitual para explicar por qué el partido de la derecha, ARENA, se perpetuaba en el poder. Una afirmación que no podía ocultar otros factores como una sociedad resignada ante las circunstancias y el frágil sistema electoral que permitía que muchos muertos siguieran votando y la facilidad de “comprar votos” a cambio de fletar autobuses desde las poblaciones más remotas, práctica habitual y documentada de los partidos.

Se intentó cambiar el rumbo y el FMLN buscó entre sus filas a los candidatos menos radicales de cara a las presidenciales de 2004… El remedio fue peor que la enfermedad y desembocó en una desmembración del partido y en la reelección de ARENA.

Esto llevó a la vieja guardia efemelenista a una profunda reflexión y no sin cierto recelo surgió la figura del ex periodista “independiente”  Mauricio Funes.

Recuerdo ver en pantalla a Mauricio en su programa Sin Censura, que emitía Canal 12 (perteneciente a TV Azteca). Lo recuerdo siempre incendiario, siempre crítico, siempre haciendo amigos, como se suele decir. Los funcionarios gubernamentales no lo contaban entre sus amistades. Entre la profesión, se le amaba y se le odiaba a partes iguales. Yo nunca le conocí personalmente, pero si algo me inspiraba este tío, era valentía.

En un país en el que se cuidaba mucho lo que se publicaba y lo que se emitía (así era el poder invisible de la censura gubernamental), que alguien se atreviera a hacer las denuncias que él hacía era bastante respetable.  

Así ocurrió con los terremotos de enero y febrero de 2001 de El Salvador cuando denunció el mal manejo de las ayudas internacionales. No hacía falta ver la televisión para darse cuenta de eso, era tan simple como salir de San Salvador y ver a docenas de familias en las carreteras pidiendo alimentos, agua y otros elementos de primera necesidad que supuestamente habían sido enviados en abundancia por los países extranjeros. Sin embargo, él era el único que lo podía denunciar. Que su canal fuera soportado por capital mexicano tenía algo que ver.

Como la vida está llena de paradojas,  en febrero de 2005 el programa Sin Censura parece que no pasó la censura y Mauricio fue despedido. De nada sirvió que las organizaciones sociales se echasen a la calle para protestar, Mauricio se embarcó en un nuevo proyecto de otra cadena, hasta que fue nombrado candidato presidencial del FMLN en 2007.

Lo sucedido desde entonces hasta hoy formará parte de los anales de la historia. Ahora sólo queda esperar que Mauricio Funes escriba una página imborrable e impoluta, no sólo en los medios, sino en la historia salvadoreña.

Recojo sus primeras palabras: “Hoy hemos firmado un nuevo acuerdo de paz”. Ahora solo falta conseguir la tan ansiada reconciliación nacional. Y lo deseo, de corazón.

Imagen: RTVE.es

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1 comentario

Archivado bajo Internacional, Política

Una respuesta a “Un periodista cambiará el rumbo de El Salvador

  1. Mario Camacho

    Por que se dice que la guerra de El Salvador fue de 1981 a 1992 si en 1975 ya habian combates entre el pueblo armado y el ejercito??

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